Se adquirirá un
escapulario de Santa Rita, y se guardará en algún lugar de la casa.
Seguidamente cogeremos una pequeña botellita de agua y nos dirigiremos a siete
iglesias diferentes, todas ellas lógicamente pertenecientes al mismo credo
religioso.
En cada una de ellas, recogeremos un poquito de agua bendita, la
cual iremos guardando en el pequeño recipiente.
Una vez tengamos toda el agua
bendita de las siete iglesias, cogeremos un poco de lacre rojo, para lacrar
para siempre la botella.
Recordamos que el lacre puede adquirirse fácilmente en
cualquier tienda de velas y velones.
Una vez lacrada, pondremos la botellita
sobre la estampa de Santa Rita que antes hemos mencionado, y recitaremos una de
las plegarias más conocidas y que ha pasado a ser de dominio popular, a veces
en plan de chanza:
"Santa Rita, Rita, Lo que se da no se quita, por el
poder santo que confiere el agua bendita. "
Esta pequeña oración solo debe
ser dicha una vez, mirando fijamente la estampa, y seguidamente envolveremos la
botellita con el agua y la estampa sagrada, en una pequeña bolsa blanca, a
poder ser de algodón, aunque también sirven las de fibra sintética.
También
podemos hacer un sencillo ritual que nos servirá para conservar a la persona
amada, y que por su simpleza, creemos merece ser conocido.
Se cogerán dos palos
de diferentes árboles, y que tengan unas medidas próximas a los quince
centímetros.
A continuación se escribirá en un papel, el nombre de cada una de
las personas que han de vivir siempre unidas, para seguidamente atar los dos
palitos y el nombre de la persona con una cinta que tiene que ser de color azul
si el oficiante es un hombre, y de color rosado si ésta es una mujer.
Una vez
hecho esto, se guardará el paquetito en cualquier lugar de la casa, procurando
siempre, que NADIE LO TOQUE.